ENOTURISMO EN JEREZ DE LA FRONTERA

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No debe haber combinación más excitante y prometedora: los caballos llevados a la perfección del arte ecuestre y las bodegas de jerez y brandy, a poco más de tres horas de tren de Madrid. En enero, además, con la seguridad de un clima menos riguroso, casi primaveral, con el influjo moderador del Mar Mediterráneo. Por estos y muchos otros motivos, Jerez de la Frontera es ideal para una escapada pre o post Fitur. Comencemos por el enoturismo.

Cómo llegar

Desde Atocha, en el AVE, se llega en 3 hs 30 min. Comparado con el avión que lleva una hora y 15 parece una gran diferencia.
Sin embargo, hay que considerar que ambas estaciones de tren están dentro de la ciudad, que se puede ir a la estación en metro, que el trayecto en el tren hasta Jerez es sumamente cómodo y que para algunos viajeros, puede implicar un plus de novedad y nostalgia como medio de transporte en sí mismo, que llega a marchar a 240 km/h. Hay tres frecuencias diarias y la tarifa en clase preferencial es de 100 Euros por pasajero. Nota: la estación de trenes de Jerez es un encanto (ver foto).

El alojamiento

La oferta es muy amplia y en enero hay ofertas por baja temporada. Un hotel 4*, cercano a la plaza de toros, que en alta temporada cuesta entre 75 y hasta 250 euros la noche, tenía una tarifa de 50 euros la habitación doble. Es conveniente alojarse en el centro porque desde allí se pueden hacer muchos recorridos a pie, ya que está todo bastante cerca. Así que… a calzarse cómodo !

Enoturismo

Hay muchas bodegas para elegir, algunas incluso combinadas con haras (que ellos llaman “yeguadas”). Pero cuidado, porque al ser temporada baja, no todas están abiertas y antes, hay que consultar, aunque no haya que reservar anticipadamente.
Con una estada de tres noches, alcanza para conocer entre 3 y 4 bodegas y los principales atractivos culturales. En el centro, dimos con un lugar encantador, Tabanco El Pasaje[1], que recién abría.
Su bartender, Alberto, conversó animadamente y nos dio a probar varios tipos de jerez, no sin dejar claro, cuando surgió el tema del fútbol, que “para mi, Messi es Dios”. Maradona ya no es el número uno del Olimpo, al menos para Alberto. Supimos que hay una Ruta de los Tabancos Jerez. Estos reductos del flamenco y el jerez, son antiguos despachos de vinos, típicos de la ciudad de Jerez de la Frontera, donde se expende vino directamente de las botas (barriles)[2].

Consejo Regulador de las D.O. [3]

En el stand de Jerez de la Frontera, en Fitur, nos habían recomendado una visita al Consejo Regulador de las Denominaciones de Origen Jerez-Xeres-Sherry-Manzanilla-SanLucar de Bda. y Vinagre de Jerez. Así de largo!
Una vez en destino, al preguntar, caímos en la cuenta de que el lugar no era muy conocido y que probablemente no fuera turístico. Al llegar, una estudiante en pasantía en la secretaría, nos confirmó la sospecha. Era un lugar de degustaciones, sí, pero no abierto al turismo. De todos modos nos acompañó y ofició de guía, resultando todo en una placentera visita. Un gran salón para público numeroso con botas fechadas y rotuladas en letras de relieve, otra sala con afiches históricos y una sala más pequeña donde todo estaba listo para recibir a importantes catadores.
La página web del Consejo tiene una explicación muy clara y concisa sobre la D.O.: “La Zona de Producción de los vinos amparados por las Denominaciones de Origen “Jerez Xérès Sherry” y “Manzanilla – Sanlúcar de Barrameda” está situada en el extremo sur de la península ibérica. Sólo los viñedos de los términos municipales de Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda, Trebujena, Chipiona, Rota, Puerto Real, Chiclana de la Frontera y Lebrija situados en terrenos que el Consejo Regulador considere adecuados pueden producir uva para la elaboración de vinos de Jerez y Manzanilla. En la actualidad la Zona de Producción ocupa una superficie de unas 7.000 hectáreas”.
La denominación comprende vinos generosos (manzanilla, fino, amontillado, oloroso y palo cortado); Vinos generosos de licor (pale cream, medium y cream) y vinos dulces naturales (Pedro Ximenez y moscatel). Las bodegas se clasifican en crianza y expedición, almacenadoras y de producción.

Bodega Tio Pepe de González Byass

Ocupa un importante predio, que antiguamente era un barrio con calles internas donde vivían los trabajadores, que luego por un convenio con el municipio se cerró y quedó circunscripto a la bodega, en la calle Manuel María González 12. En enero se puede ir sin reservar, basta con consultar el horario de las visitas. Al haber pocos turistas, nos tocó un guía sólo para nosotros, así que fue “en exclusiva”. El recorrido se hace en una carrito como los de golf, que va pasando y entrando en los pabellones, repletos de barriles, donde el guía va describiendo el proceso de elaboración del jerez y del brandy, con una duración de hora y media, para culminar con una degustación. Al pagar la visita, se elige el tipo de degustación: por la visita solamente, cobran 13 Euros. 18 Euros con tapas, y 23 visita con degustación y comida.
El Tío Pepe realmente existió, y fue quien tan bien aconsejó a su sobrino, que el pequeño emprendimiento se convirtió, en 20 años, en exportadora de vinos de Jerez, una de las capitales del vino del mundo en el siglo XIX.
Se conserva la habitación con las botellas originales donde el Tío Pepe trabajaba, y un depósito de barriles subterráneo, todo tal cual él lo dejó y por su pedido expreso de que se mantuviera para la posteridad.
Asombro, admiración y curiosidad despiertan los barriles apilados en 3 niveles, y los distintos recintos, como el que se dedicó a los apóstoles, o el de los reyes, cada uno con su heráldica.
Al entrar a uno de ellos, llama la atención un pequeño detalle: una copa, con una escalerita, del tamaño de Stuart Little, y en la pared, la foto en blanco y negro de un ratón, subiendo a beber el vino que colma la copa. El guía explica, que al cuidador de esa barraca, a mediados del siglo XX, se le ocurrió la idea, para controlar si había ese tipo de rata o ratón, porque de lo contrario, sería un indicador de que otra rata más grande y peligrosa los estaba depredando. Control natural de plagas, con ratas amigas. Linda anécdota !
Pasamos a la parte final de la visita en la Bodega Tio Pepe-Gonzalez Byass, en una especie de moderno y gigantesco domo de concreto que alberga salones de degustación y la tienda de souvenirs con una oferta increíble.

Bodega Fundador

Otra bodega, otro estilo. A poco de caminar, saliendo de la bodega Tío Pepe, está la Bodega Fundador. También se puede llegar sin reserva previa, en temporada baja.
Se destaca su arquitectura, en un conjunto de gran belleza, el más antiguo de Jerez, con una muralla árabe de la Edad Media y el jardín diseñado de 1823.
Hoy es propiedad de un grupo chino.
Carruajes antiguos, maquinaria manual para envasar, indumentaria y monturas. Ibamos recorriendo y como en la bodega anterior, un olor a humedad, dulzón y alcohólico nos envolvía, mientras escuchábamos las explicaciones de la guía, muy profesional y amena. Se me dio por recordar una entrevista que hicimos en Fitur con la referente de una bodega del programa “España a través de sus bodegas”, que señalaba que al enoturista no le interesa convertirse en un erudito sino que quiere divertirse y llevarse consigo la experiencia de haber disfrutado y probado diferentes sabores, perfumes, historias y colores.
Las firmas de los visitantes ilustres, en pintura blanca sobre las tapas de los barriles o botas de 500 litros de roble americano dieron pie a muchas historias a lo largo de los recorridos en las dos bodegas; Les Luthiers, Juan Manuel Fangio, Placido Domingo, Mario Vargas Llosa, Paco de Lucia, Arturo Pérez-Reverte, Jean Cocteau, la Infanta Elena, por mencionar a unos pocos. El oficio de fabricante y reparador de botas es muy preciado y ya casi no quedan maestros que puedan ir pasando su saber a las nuevas generaciones.
Esta vez habíamos elegido degustación de brandy con chocolate, pero debo confesar que hubo una yapa, porque pudimos degustar los amontillados, finos y olorosos que daban a probar a nuestros compañeros de visita.
En Jerez de la Frontera, el enoturista curioso se sentirá tentado de incursionar en un universo próximo al reino de los vinos: el mundo ecuestre, que halla en la Real Escuela Andaluza de Arte Ecuestre una representación de excelencia. Se los contaré en un próximo post.

[1] http://www.tabancoelpasaje.com/
[2] https://www.guiarepsol.com/es/gastronomia/nuestros-favoritos/ruta-tabancos-jerez/
[3] https://www.sherry.wine/es/el-origen/el-consejo-regulador

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