Chinchon, uno de los 79 pueblos más bonitos de España

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La marca “Los Pueblos Más Bonitos de España” atrae, porque se sabe que en la cuestión de los atractivos y su patrimonio, es de alta competencia. Pero cuando se trata de aprovechar el tiempo antes o después de FITUR, Chinchón es ideal, por su cercanía a Madrid. Con ese argumento principal , más la marca de los pueblos bonitos, convencí a mis amigos de Portugal que vinieron en automóvil, aunque confieso que puse también el acento en el enoturismo y en que su casco urbano fue declarado Conjunto Histórico Artístico por el Consejo de Ministros en 1974; ahí ya no hubo dudas.
Se sale muy fácilmente de Madrid, y en menos de una hora ya se puede buscar estacionamiento y emprender la recorrida de Chinchon, que empieza en la Plaza Mayor (porque es el primer lugar que uno busca, pero puede no ser así). Aunque atentos, que si está soleado es una tentación acomodarse en las sillas de los bares y mesones que hay para elegir y dejar pasar el rato con algún plato local y una cerveza: hay algunos lugares que cierran a la siesta, de manera que está bien echar un vistazo a la web y anotar los horarios.
Si van en automóvil, y piensan beber alcohol, no olviden designar conductor responsable. Las multas son altas y hay un tramo de curvas que no se deben transitar a más de 60 kilómetros.
Desde la Plaza Mayor (declarada cuarta Maravilla Natural de la Comunidad de Madrid) parten las callecitas en red que separan los conjuntos de casas de una o dos plantes que la circundan. En la planta baja hay por lo general un bar, restaurante o comercio, que continúan en el primer piso, con balcones sostenidos por anchas vigas que se repiten en una larga sucesión, desde donde los comensales tienen una vista privilegiada del conjunto. Está rodeado de suaves colinas y sierras que en invierno lucen ocres y verde oscuro.
Seré sincera y les diré que justamente, con mis amigos hicimos eso de desparramarnos en las sillas al sol, pedir unas croquetas y tortillas con cerveza y dejar pasar el rato conversando. Fitur es apasionante, pero es agotador ! Por tal motivo, no nos quedó tiempo para recorrer todo lo que ofrece Chinchón, aunque si fuimos a un restaurante llamado Mesón Cuevas del Vino, que funciona en una antigua bodega con un gran patrimonio histórico. Allí además de comer cochinillo y otros platos típicos (veggies abstenerse), se pueden hacer degustaciones, conocer una antigua caballeriza donde se daba abrigo a los animales que trabajaban en la producción) y visitar los sótanos (en realidad las cuevas) donde se guardaban las tinajas empleadas en la guarda de vinos, a la usanza romana.
No se pierdan el Altar mayor de la Iglesia Nuestra Señora de la Asunción: exhibe una obra de Goya. Además se puede visitar la Torre del Reloj, el Parador de Turismo en el Monasterio de los Agustinos, entre otros sitios.
Las pizarras de las panaderías, con los precios de las “pelotas de fraile” o los “pechos de novicias” me dio pie para comentar a mis amigos que los nombres de lo que en España llaman la “bollería” y nosotros las “facturas”, fueron una burla que hacían los pasteleros anarquistas a la iglesia católica, tanto en el viejo como en el nuevo continente. En las dos tiendas donde compramos nos atendieron de maravillas.
La página web de Chinchón aconseja concurrir a las fiestas populares y tradicionales que se celebran en distintas fechas a lo largo del año.
Esta es mi recomendación para una escapada que les dejará un recuerdo entrañable, en los cinco sentidos: buenos vinos, licores (en especial el de anís), deliciosas croquetas, solares antiguos y bien conservados, una plaza amplia y muy fotografiable. Chin Chin! Perdón.

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