Cambio climático y turismo (parte 1)

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Panorama internacional

El cambio climático ya está afectando los ciclos de algunos destinos turísticos de naturaleza y ni qué hablar de las ciudades, donde la masividad y la necesidad de prever los episodios extremos se hace más dramática. A su vez, el turismo, que como premisa básica, en su definición tiene al desplazamiento de personas desde un origen a un destino, y regreso, ha dejado atrás el clishé de “industria sin chimeneas” y al requerir del transporte como conector, es señalado como uno de los contribuyentes a la emision de CO2 en niveles importantes. A ello se suman las emisiones de los cruceros y de las grandes cadenas hoteleras.

En la Feria Internacional de Destinos Inteligentes (FIDI), Luigi Cabrini, el Presidente de la Junta Directiva del Global Sustainable Tourism Council, describió la situación mundial y los propósitos de su organización. Señaló que:

  • el 60% de la poblacion mundial de especies ha desaparecido en los últimos 50 años;
  • El calentamiento global ya produce efectos devastadores (se está viendo en Honduras) y un aumento de 3 grados al final del siglo sería catastrófico;
  • Los océanos están contaminados por billones de objetos de plástico y microplásticos.

Y se formuló la pregunta que nos hacemos en el sector y fuera de él, hace tiempo: ¿El turismo puede considerarse como parte del problema o puede contribuir a la solución?

Los datos pre-Covid son contundentes con relación a la importancia de la contribución económica mundial del turismo: 10,3 % del PIB; 1 cada 11 empleos; en países en vías de desarrollo, es la 1ra fuente de divisas extranjeras y para exportaciones de servicios. Representa el 6% del comercio internacional.

El sector a nivel global tuvo un crecimiento de 3.5 % en 2019, sobrepasando el crecimiento de la economía global de 2,5% por noveno año consecutivo.

En los últimos 5 años, uno de cuatro nuevos trabajos fueron creados por el sector, llevando al turismo a ser un buen aliado de los gobiernos en la creación de empleo.

Pese a la inestabilidad social y política de algunos destinos, el turismo seguió creciendo en 2019, con un avance del 3,8% sobre el año anterior, hasta alcanzar los 1.500 millones de viajeros en el mundo.

En cuanto a los escenarios de recuperación Covid y post Covid, el Consejo Mundial de los Viajes y el Turismo proponen medidas para evitar lo peor:

  1. Levantar las cuarentenas, con corredores de aire entre países con similares circunstancias.
  2. Adopción de protocolos de salud y seguridad para proveer seguros a los viajeros.
  3. Implementación de tests rápidos y trazabilidad
  4. Más colaboración entre sector público y privado para lograr un abordaje global de la crisis.
  5. Apoyo gubernamental para el sector en términos de incentivos fiscales, de liquidez y protección a los trabajadores.

En Argentina, el turismo es el principal generador de empleo, con 13,1 puestos de trabajo por cada millón de dólares que se invierte, señala el documento difundido en la Feria Internacional de Equipamiento, Productos y Servicios para la Gastronomía y Hotelería (Hotelga) 2019.

El turismo sostenible ideal sería aquel que impulsa el crecimiento económico, que crea trabajos y oportunidades en regiones donde normalmente no llegan otro tipo de posibilidades productivas, fomenta la reducción de la pobreza, promueve y preserva los valores culturales y el patrimonio, protege al planeta y la biodiversidad y construye puentes para la paz y el entendimiento.

Pero aunque todos los que trabajamos en turismo queremos que éste contribuya al desarrollo sostenible, no siempre se cumplen las premisas de protección del ambiente en todas sus dimensiones. El GSTC señala como efectos negativos:

  • Desgaste de recursos naturales, contaminación y degradación de ecosistemas;
  • Aculturación, con pérdida de identidad local.
  • Animadversión de la población local hacia el turismo, cuando el crecimiento del mismo es excesivo (overtourism).

 

El Consejo Global del Turismo Sostenible

La creación del Consejo Global del Turismo Sostenible fue impulsada por la OMT y por Naciones Unidas, el PNUMA, y recibió fondos de la United Nations Foundations) y ha desarrollado estándares para este paradigma del turismo ideal; entre sus aliados cuenta a jugadores de primer orden como Tui, Intercontinental, WWF, Airbnb, Raiforest Alliance, Barcelona Turismo e ITB . Han desarrollado dos grandes grupos de criterios para esos estándares:

  1. a) para hoteles y touroperadores y b) para destinos. conectados con los SDG (Sustainable Developments Goals), están traducidos a más de 20 idiomas, no hay copyright, son de utilización libre para organismos públicos y universidades.

Una de los usos es la evaluación de destinos y el Consejo de Turismo Sostenible Global ha analizado el cumplimiento de criterios de referencia en sitios muy diferentes: Islas Cayman, Sinaloa Sur, Roatan, Fiordos de Noruega, Cuzco y Valle Sagrado, Lanzarote, San Pedro de Atacama, entre muchos otros.

Señala el GSTC que en turismo hay una profusión de certificaciones que puede causar cierta confusión. Eso llevó a que establecieran un programa de integridad, que certifica a los certificadores, otorgando así GSTC Acreditado (1ra fase) y GSTC Reconocido (2da fase). Hay 50 reconocido y 5 o 6 acreditados.

Desde GSTC quieren certificar al sector, y por ahora reconocen a EcoTourism Australia, ControlUnion, TravelLife, Earth Check y Rainforest Alliance. Han celebrado acuerdos con Royal Caribbean y el WWF. Así, desde 2020 todos los tours ofrecidos por RCL son gestionados por tour operadores acreditados por GSTC y categorizados de acuerdo a su nivel de sostenibilidad. Algo similar sucede con MSC Cruceros.

Tui Group es miembro del GSTC y el 80% de los hoteles están certificados. Esto implicó más de 9 millones de viajeros que eligieron esos alojmientos, resultando en 10% de emisiones de CO2, 24% menos de residuos, 19% menos de consumo de agua y 23% más de energía verde.

A nivel internacional, han habido varias cumbres de turismo enfocadas en el ambiente: en 1992, en Lanzarote, España, la Cumbre Mundial de Turismo Sostenible, en la que se elaboró una Carta Mundial. En 2002, la Cumbre Mundial de Ecoturismo, en Québec, Canadá, donde se enunciaron principios y se elaboraron recomendaciones para los distintos actores del turismo. En Djerba[1], en 2003, el objetivo de la OMT, al organizar la conferencia, fue «hacer hincapié en las relaciones entre el cambio climático y el turismo, dada la importancia económica que está teniendo este sector en la actividad en numerosos países, y especialmente en islas pequeñas y en Estados en desarrollo;  alentar al sector turístico, incluyendo a las empresas de transporte, los hoteleros, los touroperadores, las agencias de viajes y los guías turísticos, a que adopten sus actividades utilizando tecnologías y logísticas más limpias y que entrañen un consumo de energía más racional para minimizar en la medida de lo posible su contribución al cambio climático”.

El Consejo Mundial de los Viajes y el Turismo -WTTC- anunció los Objetivos de la WTTC de reducción de emisiones, junto con la ONU[2]. Se estableció como meta que la “industria” turística esté libre de emisiones para el 2050, contemplando un programa de inversiones en esquemas de reducción de la contaminación, a través de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

Estrategias a considerar

El foco puesto en el turismo se explica en parte porque crece a más velocidad que la mayoría de los sectores económicos, habiendo supuesto un incremento del 15% de sus emisiones en los últimos 5 años calculados y existiendo la previsión de que la demanda de vuelos aéreos se duplique para 2050. Según Manfred Lenzen, líder del grupo de investigación Integrated Sustainability Analysis de la Universidad de Sydney, las emisiones de carbono turísticas, seguirán creciendo un 3.3% cada año al ritmo actual.

Según el mismo estudio, los países con mayores emisiones de carbono son Estados Unidos, con 1.060 y 909 toneladas métricas de carbono encapsulado (MtCO2 e) procedente de sus viajes domésticos y externos respectivamente, China (528 y 561 MtCO2 e), Alemania (305 y 329 MtCO2 e) y la India (268 y 240 MtCO2 e). La mayoría de las huellas de carbono son generadas por los viajes internos (Figura 4). Según los últimos datos existentes a nivel mundial, los viajes internacionales en 2013 supusieron una huella de carbono de aproximadamente 1Gt de CO2, el 23% global generado por el turismo, mientras que las emisiones del transporte acumula la mitad de la huella generada.

Las evidencias recientes, no obstante, demuestran que ciertas estrategias reportan beneficios muy escasos. Las previsiones de crecimiento de la actividad, el escaso compromiso de oferentes y turistas, a pesar de las modas vinculadas a la responsabilidad y a la sostenibilidad, dibujan un panorama de pocas luces si no se implementa de manera eficaz un sistema de gestión responsable. Ni el comportamiento responsable, ni las mejoras tecnológicas, han conseguido aún aminorar el incremento exponencial de la huella de carbono. En base a sus evidencias, la doctora Arunima Malik[3] y su equipo , proponen, en cambio, que la reducción de la huella futura de carbono relacionada con el turismo debe basarse en la implementación de impuestos disuasorios sobre las emisiones o en esquemas de comercio de carbono. El estudio reveló asimismo, como lo señalamos al comienzo de este artículo, que los viajes en avión son un factor clave en la huella del turismo y que las emisiones aumentan según crece el turismo low cost.

Liderada por varios científicos de la Universidad de Sidney, la investigación durante año y medio estimó y cotejó más de 1.000 millones de cadenas de suministro turístico (de 189 países) y sus impactos en la atmósfera.

El turismo responsable va más allá de la huella de carbono y el cambio climático. El cuidado ambiental, la interacción positiva con las poblaciones de destino, el reparto económico sensato o el bienestar animal son algunos factores fundamentales a tener en cuenta en relación a la sostenibilidad y la responsabilidad eficiente en el turismo (World Travel Market, 2016). En este sentido, la organización Centro para Viajes Responsables (Center for Responsible Travel [CREST, 2018]) define el Turismo Responsable como aquel que “maximiza los beneficios para las comunidades locales, minimiza los impactos sociales y ambientales y ayuda a las poblaciones locales a conservar sus frágiles culturas, hábitats o especies”. En esta dirección apuntan los cinco pilares propuestos por la OMT (2017) en los que basar un turismo responsable y eficaz como herramienta para el desarrollo[4].

Un ejemplo de proyecto orientado al crecimiento inclusivo, puede ser Taste of Fethie elaborado por ‘The Travel Foundation’[5] en Turquía, según el cual los principales hoteles y restaurantes locales son abastecidos por pequeños agricultores de la zona.

El turismo lleva una década proclamando su compromiso en la conservación y protección patrimonial, así como de reducción de sus emisiones. En el informe From Davos to Copenhagen and Beyond, la OMT muestra su voluntad de implicar al sector hotelero en una reducción de un 20% en su consumo de energía y aumentar el uso de energías renovables hasta un 10% (OMT, 2009).

Ecoeficiencia y consumo de energía

La ecoeficiencia es un concepto que hace referencia a servicios de alojamiento y restauración que satisfacen las necesidades de la clientela al tiempo que promueven la calidad de vida de las poblaciones locales y la reducción de los impactos ambientales (Elinsignia, 2016).

El consumo de agua en los hoteles varía en función de las características y servicios del alojamiento. Para su gestión eficaz se consideran como factores fundamentales los siguientes: 1. Tener contadores de agua eficientes 2. La prevención y revisión periódica de averías 3. Contar con elementos de fontanería reguladores 4. Evitar los desperdicios en los desagües

El consumo energético es otro factor relevante de afección ambiental. Algunas herramientas que favorecen un uso energético responsable son los siguientes: 1. Una buena gestión de los elementos de iluminación, refrigeración o calefacción 2. El aprovechamiento de la luz diurna 3. El uso de lámparas de bajo consumo 4. El aislamiento de muros 5. La optimización de las calderas y termostatos 6. Proporcionar información de eficiencia energética a los inquilinos

Estimación media del gasto energético en hoteles.

La generación de residuos es el otro pilar contaminante de los alojamientos a tener en cuenta. En este punto, proporcionar y efectuar un reciclaje eficiente es la clave.

Tendencias hacia el turismo responsable

Estudios de corte global refrendan esta tendencia, como el realizado por la revista de viajes Condé Nast Traveler, donde se afirma que el 96% de sus lectores cree que los hoteles y resorts deben ser responsables en la protección del medio en el que se encuentran. Tanto es así que el 74.5% de los encuestados condiciona su decisión de reservar su alojamiento a la política ambiental de los mismos. Por otra parte, la encuesta Pulse Pole de AIG Travel’s (2017) señala que casi el 80% de los encuestados en 2017 considera importante la condición de que su viaje sea sostenible, frente al 50% de las respuestas de 2015. En España, esta tendencia se ve refrendada por el importante crecimiento del ecoturismo en los últimos años, con un desarrollo muy por encima del turismo convencional. Según la Agencia EFE (2017) esta evolución viene seguida de una fuerte internacionalización, habiéndose experimentado un fuerte aumento de turistas extranjeros que acuden motivados por la naturaleza y la cultura del país. Acompañando estos datos, el turismo rural en España ha crecido un 32% entre 2009 y 2016.

En este sentido, la propia OMT (2017) señala la necesidad de un mayor rigor en el análisis e información sobre el consumo de recursos y la reducción de emisiones. En ocasiones, esta estereotipación viene condicionada por la confusión entre las personas que hacen turismo en espacios naturales protegidos (ENP) y aquellas que llevan a cabo un turismo responsable.

Respecto al turismo en áreas protegidas existen datos más consolidados que muestran una tendencia mundial a su consumo en vacaciones. Actualmente, los 140.000 ANP del planeta reciben unas 8 mil millones de visitas al año, generando 600 mil millones de dólares. Sin embargo, el gasto en la protección veinte millones de turistas, se encuentra en China (Parque de estos lugares se estiman en menos de 10 mil millones (Banco Mundial, 2018).

Un informe del Centre for Responsible Travel (2018): American Express, apunta que el 66% de los turistas internacionales tienen como motivación principal experimentar de la naturaleza y el paisaje; según la OMT, más de un 80% de los viajes a África se realizan para contemplar la vida silvestre en sus áreas protegidas, generando importantes aportaciones a las economías nacionales; según la Universidad de Cambridge, un estudio sobre la evolución del turismo en 280 áreas naturales protegidas de 20 países mostró una tendencia de aumento del 4% anual.

Los polos y el turismo sostenible

En la Antártida, el sistema del Tratado contempla al turismo como una de las actividades permitidas. El ordenamiento territorial ha designado ZAEP (Zonas Especialmente Protegidas); ZAEA (Zonas Especialmente Administradas) y SMH  (Sitios y Monumentos Históricos). El crecimiento del turismo en la Antártida ha sido constante, con algunos altibajos por crisis internacionales. En 1991 se contabilizaron 4150 turistas que hicieron excursiones en la misma Antártida (es decir, que se bajaron del barco); en 2018- 2019 se alcanzó el pico máximo de turistas en la Antártida, con un total aproximado de 56.168 visitantes y se espera continúe la tendencia en aumento en las próximas temporadas.  Hoy, más del 90% de las actividades turísticas en la Antártida se realiza a través de cruceros, y sólo unas pocas empresas realizan turismo aerotransportado

Los impactos del turismo en el continente antártico son la presión sobre los sitios por reiteradas visitas, la introducción de especies  no nativas; el uso de embarcaciones y la contaminación por derrames. El turismo está regulado por el Tratado Antártico y el Protocolo de Madrid. Se cuenta con directrices que indican más de 40 códigos de conducta específicos para sitios que habitualmente visita el turismo. Las Directrices están disponibles en el sitio de la Secretaría del Tratado Antártico, bajo el vínculo:

www.ats.aq

Los cruceros

En 2019 esta  modalidad -que cuenta con cerca de 30 millones de pasajeros por año en todo el mundo- creció un 7% respecto de otras opciones. Los destinos más populares son el Mediterráneo y el Caribe, pero el Ártico y Alaska aumentan a un ritmo mayor, de aproximadamente un 17%.

La industria ha designado las ECAs, que son las Emission Control Areas, antes  ECA (Sulphur Emission Control Area). La página de CLIA (Cruise Lines International Association) brinda información sobre las prácticas para mitigar los efectos adversos sobre el ambiente, señalando que los cruceros representan menos del 1% de la comunidad marítima mundial. Entre las medidas se destacan la instalación de sistema de limpieza de gases de escape (EGCS) en los barcos para reducir las emisiones hasta en un 98 por ciento el nivel de óxidos de azufre en los gases de escape de un barco. Además, las líneas de cruceros han anunciado planes para construir barcos propulsados por gas natural licuado (GNL), una fuente de combustible limpio, y se espera que el primero entre en servicio en 2019. Las líneas de cruceros también implementarán planes de gestión de la energía de los barcos para la planificación y el mantenimiento de las rutas con el fin de reducir el consumo de combustible y las emisiones de carbono. Las normas de diseño de eficiencia energética reducirán las emisiones de CO2 en un 30 por ciento para 2025. En cuanto a la energía, el cambio a luces LED de bajo consumo, permitirá a los nuevos cruceros  mejorar la eficiencia energética de la iluminación en casi un 80 por ciento.

Las líneas de cruceros siguen cuidadosamente las prácticas de gestión y reciclaje de residuos  para prevenir los residuos en los océanos. Debido a los esfuerzos de los profesionales de gestión de residuos altamente capacitados a bordo, algunos barcos cruceros reutilizan el 100 por ciento de los residuos generados a bordo – reduciendo, reutilizando, donando, reciclando y convirtiendo los residuos en energía. Los profesionales de la gestión de residuos de los barcos cruceros reciclan un 60 por ciento más de residuos por persona que la persona media que recicla en tierra cada día. Las líneas de cruceros reciclan 80.000 toneladas de papel, plástico, aluminio y vidrio cada año[6].

En Ushuaia, para cubrir el suministro para motores de buques, se contempla un proyecto de un millón y medio de dólares, con Ponant, para instalar 4 bocas para alimentar motores de barcos  y que puedan apagar sus motores de gas oil marino.

En cuanto al GNL, con YPF hay un proyecto a 4 años, para que por medio de la reglamentación de la OMI y como provincia productora de gas, en 2020/2021 pueda estar recibiendo el 1er rompehielos a gas.

Sellos y certificaciones

Los sellos

En España, el Museo Guggenheim y los Hoteles Hesperia o el touroperador TUI, certifican con las ISO 14000, un conjunto de normas que cubre aspectos del ambiente, de productos y organizaciones. 50 empresas españolas certifican con el Ecolabel, que -establecido en 1992 y reconocido en Europa y mundialmente-, es un sello de excelencia ambiental otorgado a productos y servicios que alcanzan los altos estándares a lo largo de su proceso, desde la materia prima, la producción, la distribución y la disposición.

Otro sello es el de “Biosphere Responsible Tourism”, de buenas prácticas, otorgado entre otros al Ayuntamiento de Barcelona o al Palacio de Congresos de Galicia.

Otro sello es el Green Globe, una certificación de turismo sostenible reconocida mundialmente como estándar de sostenibilidad en el sector turístico. Hay muchos más en Europa.

En Costa Rica, el Instituto  Costarricense de Turismo desde su departamento de Certificaciones y Responsabilidad Social Turística, ejecuta y da seguimiento a los programas de Certificación para la Sostenibilidad Turística (CST), Programa Bandera Azul Ecológica, categoría Playas y el Programa de Código de Conducta, el tema de Cambio Climático y la Gestión Ambiental Institucional.

Por su parte Smart Voyager aborda buenas prácticas de turismo sostenible. Fue creado por la Fundación Conservación & Desarrollo (C&D) para atender a propietarios de medianos y pequeños hoteles y sitios de hospedaje eco-amigables (eco-lodges) así como a establecimientos de alimentos y bebidas (restaurantes – bares) que no siempre están en la capacidad de realizar cambios extremos en sus operaciones que demanden grandes inversiones.

Para iniciar este proceso no es necesaria la presencia de un asesor, sino que el mismo operador puede usar la norma Smart Voyager Express, como manual de implementación y puede pedir asesoramiento a través de un 0-800 sostenible así como a través de la plataforma web http://www.smartvoyager.org

Sitios del Patrimonio UNESCO

Los casos son muy diversos y están consignados en un informe de la Unesco. Por citar algunos ejemplos donde se tienen en cuenta la biodiversidad, los sitios arqueológicos y las ciudades:

  • Los glaciares se están derritiendo en todo el mundo y la apariencia de algunos sitios montañosos, inscritos por su excepcional belleza paisajística podría cambiar radicalmente.
  • Los vestigios arqueológicos yacentes en el suelo podrían perderse si se viera afectada la integridad estratigráfica de los suelos como consecuencia de aumentos de las inundaciones, cambios en las precipitaciones o derretimiento del permafrost.
  • Los cambios en la temperatura del mar y los mayores niveles de dióxido de carbono disuelto en el océano dificultan la conservación de los arrecifes de coral, favoreciendo su blanqueamiento y llegando incluso a mortalidades masivas.

[1] https://viajealasostenibilidad.org/documentos/declaracion-de-djerba-sobre-cambio-climatica-turismo/

[2] https://periodicoviaje.com/industria/onu-y-wttc-colaboran-para-constrarrestar-el-cambio-climatico/

[3] https://www.factorco2.com/es/el-turismo-emite-un-8-de-gases-de-efecto-invernadero/noticia/3508

[4] https://www.segittur.es/blog/destinos-turisticos-inteligentes/la-omt-recoge-los-5-ejes-de-destinos-turisticos-inteligente-de-espana-en-su-declaracion-de-nursultan/#:~:text=A%20lo%20largo%20de%20dos,%2C%20accesibilidad%2C%20sostenibilidad%20y%20gobernanza.

[5] https://www.thetravelfoundation.org.uk/destination/turkey/

[6] https://cruising.org/es-es/about-the-industry/policy-priorities/Environmental%20Stewardship

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