LA DEMANDA

La demanda turística se define como: el conjunto de turistas que, de forma individual o colectiva, están motivados por una serie de productos o servicios turísticos con el objetivo de cubrir sus necesidades Económicamente, la definimos como la cantidad de “producto turístico” que los consumidores están dispuestos a adquirir en un momento dado un precio determinado.

Perfil del turista enológico

Analizaremos la demanda según algunos parámetros mundiales, para dedicar a continuación unos párrafos a las características del turista enológico o enoturista de nuestro país.

En 2011, la asociación Great Wine Capitals realizó un estudio[1] sobre la situación del sector vinícola  en ocho regiones de gran importancia a nivel mundial, con especial atención a la creciente actividad del enoturismo. La Great Wine Capitals es una red mundial de ocho grandes ciudades vitivinícolas internacionalmente conocidas: Bilbao‐Rioja, Burdeos, Ciudad del Cabo, Florencia, Mainz‐Rheinhessen, Mendoza, Oporto y San Francisco‐Napa Valley. Se hizo un estudio del que participaron 454 bodegas y que mostró ilustrativos resultados.

El perfil del turista enológico habitual es hombre, de entre 36 y 55 años, procedente principalmente del mismo país donde se ubica la bodega. La actividad está sujeta a la estacionalización, porque respecto del periodo de visita a las bodegas, el 70% se realiza durante la temporada estival. Ciudad del Cabo, Mendoza y Napa Valley son consideradas nuevas ciudades mundiales del vino, en tanto que   Bilbao‐Rioja, Burdeos, Florencia, Mainz y Oporto son ciudades europeas tradicionales que mantienen su tradición vinícola desde el siglo XVII. Los datos económicos señalan que el gasto medio del turista enológico oscila u$s. 200$ en Florencia, destino con un gasto más alto, seguido de Napa Valley, con u$s. 188. Según ACEVIN (2017), el gasto medio diario total del enoturista español es de 133,98 €. El enoturista realiza los mayores gastos en alojamiento, restaurantes, y en relación a el turismo enológico, destacan las compras de vinos (29,1€) y en regalos y souvenirs (14,7€).

El aporte que hace el turismo enológico a una región es la  mejora de la imagen de la misma (69% de los encuestados), seguida del incremento de los ingresos (62%). En el lado opuesto, el 24% de los encuestados mencionó la responsabilidad social, y el 35,6% el aumento de empleo. En cuanto a la promoción de las bodegas, los principales canales utilizados han sido a Oficinas de Información Turística (68%), la realización de catas y degustaciones (63,7%) y el uso de mailings y newsletters. Observando el estudio, vemos que las bodegas de las regiones vinícolas del “nuevo mundo” (Ciudad del Cabo, Mendoza y Napa Valley) prestan especial interés al uso de las nuevas redes sociales y aplicaciones 2.0, mientras que las bodegas de las regiones europeas se decantan más por la utilización de técnicas de promoción tradicionales. El estudio muestra que las bodegas están más concentradas en promocionar sus vinos en un mercado nacional, aunque se observa una incipiente evolución hacia un público más globalizado, mostrando gran interés al área de comunicación. En los últimos cinco años, existe una tendencia positiva en las ventas de vinos de estas regiones, salvo Burdeos. Mendoza, en Argentina, ha sido la que más ha crecido en este lustro. Aunque la actividad enoturística está cobrando gran importancia para las bodegas, el 80% de los ingresos dependen de las ventas de vinos; el principal canal de distribución de los vinos es la venta directa en la propia bodega (32% de las ventas totales).   

Las bodegas y el turismo

En cuanto a si la actividad turística es viable en las bodegas, la gran mayoría considera económicamente viables las posibles actividades enoturísticas que se podrían llevar a cabo; sólo en Florencia y en Mendoza, los resultados del cuestionario han sido negativos en este aspecto, mientras que en Napa Valley, el 100% de los encuestados han afirmado que consideran viable el enoturismo. Respecto a los ingresos por enoturismo, una gran parte proceden de las ventas de vino a los visitantes, mientras que el alojamiento y los diferentes servicios de restauración contribuyen al incremento de los mismos, así como venta de merchandising, y otros servicios turísticos. Burdeos y Bilbao‐Rioja tienen los ingresos medios más altos respecto a la actividad enoturística.  

Por otra parte, el 63 % de los encuestados ven al enoturismo como una buena alternativa para afrontar los periodos de crisis económica; el 27,5% lo consideran muy útil, mientras que sólo el 10% opina que no es positivo. En los últimos cinco años, la mayor parte de las bodegas han invertido sobre todo en infraestructuras y en la mejora de los servicios, mientras que sólo unos pocos han elegido el posicionamiento en el mercado vinícola como el principal objetivo de inversión. Las inversiones han sido considerablemente altas en casi todas los destinos excepto en Burdeos, Oporto y Florencia, mientras que Mainz ha sido la región con mayor inversión. Como conclusión, el estudio realizado por Great Wine Capitals en estas ocho regiones vitivinícolas nos permite observar que el desarrollo del turismo enológico no es sólo sostenible, sino también viable. El enoturismo es una actividad en creciente y veloz desarrollo, por lo que las bodegas están prestando especial interés tanto a la mejora de sus instalaciones y de los servicios ofrecidos como a la variedad de actividades a realizar, diversificando constantemente su oferta turística con el objetivo para posicionarse de la forma correcta en un sector cada vez más competitivo.   Aunque actualmente existen evidentes diferencias entre las “nuevas ciudades mundiales de vino” y las “ciudades europeas tradicionales”, como por ejemplo la mayor implicación en el uso de las nuevas tecnologías por parte de las primeras, éstas tenderán a ir desapareciendo en poco tiempo.

En 2011, al tiempo de la realización del estudio, los ingresos procedentes del turismo enológico suponían el 20% de los ingresos totales de las bodegas de estas regiones, sin contabilizar las posteriores compras de vinos por parte de los visitantes.

Es esencial que el turista se vaya de la bodega con la sensación de haber vivido una experiencia única, ya que, como prescriptor de la actividad, relatará su viaje a amigos y familiares, por lo que la técnica de difusión del “boca a boca” es realmente importante en el enoturismo, contribuyendo a la expansión de la imagen de la región alrededor del mundo.

Perfiles y motivaciones

Un muy buen artículo del blog Cata del Vino, hace una recopilación de diversas fuentes y lo ubica entre los 35 y 65 años, siendo la media los 44 años. Predominan los de profesiones liberales y empleados públicos, luego los de nivel medio (técnicos) y en porcentajes menores los trabajadores. ¿Cómo están relacionados entre sí los enoturistas? Lo más habitual son familias, parejas, amigos, turista individual o tercera edad que viajan en periodos cortos (fines de semana y puentes). Por lo general suele haber un cabeza de grupo, del que surge la idea de hacer la visita, con mayor formación sobre el tema (enoturista experto). ¿Es posible hacer una clasificación del enoturista?

La organización Great Wine Capitals ha publicado en enero de 2017[2] un informe sobre las motivaciones de los turistas del vino, basado en Oporto, Rioja y Bordeaux.  Muestra que en estas ciudades, los consumidores tienen un perfil sociodemográfico similar. Sus motivaciones principales al visitar esas regiones son las experiencias educativas, las actividades específicas de degustación de vinos, y el deseo de evasión y socialización. Las que más contribuyen con el compromiso del enoturista son las experiencias educativas y el conocimiento del producto. Y distingue tres segmentos de consumidores: el curioso, el interesado en el vino, y el amante del vino.

IMPORTANTE: las bodegas de las regiones vinícolas del nuevo mundo prestan más atención uso de las nuevas redes sociales y aplicaciones 2.0.

S. Chartersk y J. Ali-knight (2002) han detectado cuatro tipos de enoturistas:
Amantes del vino:
personas con una amplia formación en tema enológicos, siendo la motivación principal de su viaje catar diferentes tipos de vino, comprar botellas de vinos especiales.
Entendidos en el vino: tienen una formación media sobre vinos, suelen ser universitarios y la motivación principal de su viaje es lleva a la práctica lo que han leído en diferentes revistas especializadas.
Turistas interesados en el vino: no tienen una formación técnica en tema enológicos pero le interesa este mundo, quieren conocer algunas bodegas, aunque no con carácter exclusivo sino como complemento a otras actividades.

Turistas iniciados en el vino: empujados por la moda o cualquier otra razón se acercan a una bodega sin tener ningún tipo de conocimientos en este campo.

Se trata de una clasificación basada en el grado de conocimiento de la materia y en sus intereses enoturísticos.

En un suplemento de Diario La Rioja de 2005 se distinguía cuatro categorías: el profesional, el neófito, el narcisista y el bebedor.

El profesional: se trata de una persona experta en vinos y en la cultural del vino, de 30 a 45 años de edad y está capacitado para analizar con el bodeguero o el enólogo las virtudes o defectos de un vino. Suele ser curioso e interesado en cosas nuevas, y se muestra dispuesto a dedicar su tiempo para descubrirlas y disfrutarlas.

El neófito apasionado: suele ser una persona de entre 25 y 35 años de edad, de buena posición socioeconómica, que disfruta del vino y lo identifica como medio para establecer amistades, socializarse, disfrutar de la comida y explorar el territorio. Suele viajar rodeado de amigos, que pertenecen a su perfil profesional.

El narcisista: suelen ser personas de buen posicionamiento social y de entre 40 y 50 años de edad. Además, están interesados en la cultura del vino por el status social asociado y con la intención de poder presumir de conocimientos en viticultura y así poder distinguirse. Está satisfecho con un conocimiento de lo básico e imprescindible para poder impresionar y siente una especial atracción por las bodegas famosas y los vinos de renombre. Son más fáciles de impresionar que los perfiles anteriores.

El bebedor: este perfil atiende a una persona que está entre los cincuenta y los sesenta años de edad y visita la bodega en grupo los domingos como si se tratara de un bar. Disfruta con el vino, pide más y también compra a granel.

Otros «perfiladores» que se ocuparon de los enoturistas:

El artículo “Comunicación enoturística: Perfil del Turista del vino” por Miguel Ibáñez Rodríguez elabora la siguiente clasificación, en función del grado del conocimiento del vino.

Son las siguientes: experto (grado de conocimiento alto), semiexperto (medio), aficionado (bajo) y profano (ninguno).

El experto: es una persona inicialmente ajena al mundo del vino, que de forma autodidacta ha ido adquiriendo cierta formación sobre el mundo del vino. Este tipo de turista enológico demanda propuestas de enoturísticas más intensas (puede visitar varias bodegas) y diversificadas (curso de cata, visita de un museo, curso de sommelerie, etc.).

El semiexperto o aficionado: es alguien que empujado por un familiar o amigo enoturista experto o por iniciativa propia ha ido adquiriendo una formación media sobre el tema, abandonando así su categoría anterior de simple aficionado. Ambos recorrerán una región vitivinícola en la que la visita cultura o de aventura, por ejemplo, se completará con la visita a una bodega.

El profano: realmente no es un enoturista, es aquel al que, sin tener ningún conocimiento del tema, “los azares de la vida” lo han llevado a visitar una bodega y en función de una primera experiencia podrá convertirse realmente en turista del vino o no.

Puede clasificarse en términos generales en enoturista experto, que suele representar un 10%, y en aficionado, un 90%. El primero tiene buenos conocimientos sobre el vino y demanda paquetes enoturísticos más especializados, mientras que el segundo la visita a una bodega puede ser un complemento a otras actividades de ocio.

RECORDEMOS: la mayoría de los turistas del vino, no tienen una gran cultura al respecto, pero sienten gran curiosidad, cuestión que debe ser tenida en cuenta por los guías y planificadores de las rutas y atractivos enoturísticos. Sin perder de vista que no quieren ser eruditos en el tema, sino tener una experiencia placentera.

El consumidor de vino en Argentina.

Un estudio reciente del Fondo Vitivinícola propone 4 perfiles de consumidores a los que los nuevos productores están atentos -habrá que analizar en qué medida lo podemos trasladar a la motivación viajera); ellos son:

#Expertos: Les gusta recomendar y llevar vinos a las reuniones sociales. Por lo general son hombres (más en el interior del país) de los niveles más altos. Comprende dos subcategorías: los conservadores  (no afwctos a experimentar)  y los exploradores (exploran y buscan novedades).

#Pragmáticos: el vino no representa una experiencia en sí misma sino que es el gran articulador de un momento de placer cotidiano o una reunión.

#Inseguros: Los distingue una experiencia de compra que los intimida y confunde.

#Ocasionales: si bien les gusta el vino, no es una bebida que eligen para toos los día ni para consumo regular.

Se ha dado a conocer también recientemente (2019) , en parte, el Plan Operativo Nacional de Turismo del Vino (Ente de Turismo de Mendoza, Universidad de Cuyo, Secretaría de Turismo de la Nación, Bodegas de Argentina), en lo que concierne a provincia de Mendoza. Allí – entre otros aspectos- se ha llevado a cabo un estudio sobre la demanda, y los resultados (para Mendoza), abarcan la Organización del Viaje, la Visita a la localidad, las Motivaciones de la visita a la bodega y el nivel de satisfacción. Podrás encontrar la presentación en formato imágenes de power point en la siguiente galería:

Un estudio anterior fue el  del departamento de Turismo Club de Los Caminos del Vino Bodegas de Argentina A.C., publicado en 2013 como el VIII Informe Nacional de Enoturismo. Allí, trazaba un completo panorama de las notas características de la demanda en nuestro país, describiendo el año 2013 como un año que mostró un cambio importante en lo que hace a la política pública enoturística. Un convenio de colaboración entre la Corporación Vitivinícola Argentina –COVIAR- y el Ministerio de Turismo de la Nación otorgó el marco para promocionar el Enoturismo bajo en concepto Argentina Tierra de Vinos. Teniendo en cuenta la cantidad de visitas registradas en Los Caminos del Vino de Argentina, se puede observar que en el año 2013 el turismo del vino logró un nuevo máximo histórico desde el año 2004, registrando una cantidad de 1.445.754 visitas a bodegas. Al tomar el período 2004/2013, se advierte que el turismo en general creció un 59%, mientras que el turismo del vino lo  hizo un 242%. Este crecimiento constante, señala el informe,  muestra de forma concreta que el turismo vitivinícola es una actividad específica dentro del turismo en general ya  incorporado como opción en la oferta de productos de la Argentina, con un importante apoyo empresarial para la consolidación, profesionalización y mejora de la competitividad a nivel de destino y producto. Mendoza es la provincia que más desarrollo ha logrado, seguida por Salta y San Juan; entre las tres, concentran el 90% de la oferta enoturística del país (datos del 2013).

Las vacaciones de verano y el receso escolar son los que más visitas concentran, aunque la política de feriados ayuda a que los turistas puedan disfrutar de las actividades en bodegas a lo largo del año, ya que como producto, no muestra una marcada estacionalidad.

En cuanto a las edades, el 75% de la demanda tiene entre 18 y 55 años, y con un 10% de menores que concurren a las bodegas, es preciso tener una opción para incorporar a niños y adolescentes en visitas educativas y recreativas. Las principales provincias emisoras son Buenos Aries (que incluye la Capital Federal) con el 32%; Córdoba con el 22%, Santa Fe con el 19%, la Pampa con el 5%, Entre Ríos y Misiones con el 4%, San Luis y Corrientes con el 3%, Santa Cruz y Tucumán, 1% y otros, 6%. Bodegas de Argentina también obtuvo datos sobre la procedencia de los extranjeros; los principales son EEUU de Norteamérica, 18%; Brasil 16%, Chile 9,20%, Inglaterra 7,50%; Francia 6,50%; España 4,90%; Canadá 5,15%;  Alemania 3,80%; Méjico 3,70%;  Italia 2,84%; Portugal 2,17%;  Austria 2,11%  y Perú 1,97%, entre otros.

Los países limítrofes y más cercanos, como Brasil y Chile, siguen siendo los principales emisores de visitantes a los Caminos del Vino. USA continúa liderando como mercado emisor, pero a la vez  aumenta el flujo de países de Sudamérica, como Perú, Colombia y Venezuela, donde se llevan a cabo acciones promocionales. Si los datos obtenidos se organizan según los bloques de países, encontramos el siguiente resultado: Europa 33,62 América del Sur 31,26 América del Norte 26,85 Asia 2,37 América Central 0,35 Oceanía 0,4 S/D 5,15.

Recientemente fue lanzado el Observatorio de Turismo del Vino, creado por convenio entre la Secretaría de Turismo de la Nación, la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) y el Consejo Federal de Turismo (CFT), con el objetivo de profundizar y refinar las estadísticas de este segmento de la demanda que ha probado tener un crecimiento sostenido.

El Plan de Marketing para el Turismo del Vino “Argentina Tierra de Vinos 2014/2020” realiza la segmentación de la demanda del enoturismo argentino, que podemos ver en el cuadro.

En 2017 se realizó la Cumbre Mundial de Turismo del Vino de la Organización Mundial del Turismo, en Mendoza, afirmando la política de Estado con relación al desarrollo del esta modalidad.

PARA RECORDAR: agrupada en regiones, la demanda de turismo del vino para Argentina, proviene de Europa, América del Sur y América del Norte.  

LO ÚLTIMO SOBRE LA DEMANDA EN ESPAÑA

El Gobierno de España y la Asociación Española de Ciudades del Vino (ACEVIN) publicaron un informe de la demanda turística Rutas del Vino de España 2016-2017, según el cual el interés por el enoturismo continúa creciendo. Al final están las conclusiones, desarrolladas en 18 items, de las cuales citamos los títulos:

1. El enoturismo vuelve a destacar un año más por su carácter escapista;

2. El gasto medio del enoturista en destino se ha incrementado un 8,51%;

3. El nivel de satisfacción de los enoturistas es muy elevado;

4. Un 99,5% de los enoturistas están dispuestos a recomendar…;

5. El desplazamiento de los enoturistas se suele realizr en vehiculo propio o alquilado;

6. El excursionismo continúa siendo un importante segmento de la demanda enoturística;

7. El enoturista elige preferentemente hoteles de 4 y 5 estrellas para alojarse, así como casas rurales y casas de amigos y familiares.

8. Los turistas del vino suelen reservar una semana y un mes antes del viaje;

9. Los principales factores de atracción a una ruta del vino siguen siendo sus vinos, sus bodegas y el prestigio de la zona enoturística…;

10. Los factores para decidir el viaje son las recomendaciones de ammigos y familiares, los vinos de la denominación de origen…

El informe completo, on line: https://www.wineroutesofspain.com/bd/archivos/archivo784.pdf

Lo recomendamos, es de fácil y ágil lectura.

DOCUMENTOS COMPLEMENTARIOS Y ENLACES EN LA WEB

TWITTER


[1] file:///C:/Users/Jorge/Downloads/Info_11_06_27_Estudio_GWC_Enoturismo_8_regiones.pdf

[2]http://www.greatwinecapitals.com/sites/default/files/resources/downloads/wine_tourism_gwc_final_0.pdf

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